agua fuente de vida nurtición

 

El agua, como elemento más abundante en la tierra, es vida, ya que es parte constituyente de todos los organismos vivos;  y para que la vida brote,  es imprescindible que se valga del agua y sus sales minerales que la acompañan.

 

Durante el embarazo, el agua ayuda a preparar el cuerpo para hacer frente a los cambios que ocurrirán, aliviando los malestares propios de esta época,  pero sobretodo, ayudará al buen desarrollo embrionario a través de un buen estado nutricional y una correcta hidratación.

 

Debido a los cambios en nuestro estilo de vida  (alimentación, cambios climáticos…), cada vez es más popular el consumo de bebidas refrescantes y por consiguiente se produce una disminución del consumo de agua como principio básico de nuestra hidratación.

 

Ante esta situación, es conveniente ser conscientes de unas mínimas consideraciones que nos harán más consecuentes con  los requerimientos de hidratación y sales minerales en los períodos de embarazo y lactancia.

 

Por ejemplo,  es importante saber que durante el embarazo hay un aumento de volumen sanguíneo que permite un buen flujo útero-placentario imprescindible para el crecimiento fetal;  por lo tanto, la mujer embarazada debería aumentar la ingesta de líquidos diarios a cantidades de 2,7 litros, es decir, 10 vasos diarios repartidos a lo largo del día.

 

Esta nueva pauta ayudará a mantener un buen nivel de hidratación, a facilitar un flujo de nutrientes al feto y su distribución por todo el cuerpo, a evitar el estreñimiento y a asegurar la producción de leche diaria en periodos de lactancia.

 

El aumento de la ingesta líquida también supondrá otro valor añadido, como es la mayor producción de orina, con la consiguiente depuración de toxinas, logrando así reducir la incidencia de cálculos renales e infecciones en vías urinarias, que  tienen una mayor prevalencia en la etapa del embarazo.

 

No obstante, hay que destacar que las bebidas con sales minerales y azúcares de absorción rápida también tendrán un beneficio añadido en caso de gastroenteritis agudas, vómitos, heces diarreicas o hiperémesis gravídicas, ya que nos ayudaran a compensar los niveles de sales perdidos, rehidratándonos y  además serán bien toleradas y apetecibles.

 

En resumen, ahora que las temperaturas altas nos acechan, no se nos debe olvidar aumentar nuestro consumo hídrico tanto en período de embarazo como de lactancia. En consecuencia, bebamos agua, y así lograremos dar vida a nuestro cuerpo y al de nuestros bebes.

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Alazne Korro / Matrona – Centro Guna

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